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miércoles, 5 de diciembre de 2012

¡Pongamos freno a los miedos nocturnos! Parte 1

¿Cuáles son los miedos más comunes de los más pequeños?

La emoción de miedo es útil ya que nos puede proteger de sufrir unos daños determinados. Por ejemplo cuando vemos un perro ladrando, solemos alejarnos o retirarnos de la situación. Así pues, los miedos son positivos en la medida en que nos hacen precavidos y nos avisan de situaciones que pueden comportar un  peligro. Lo cierto es que, aunque cumplan esta función, si nos son manejados de una forma adecuada, se van haciendo cada vez más grandes y pueden acabar por generar un problema (ya que terminan por dificultar la adaptación e interfieren en el desenvolvimiento diario del niño), que afecta al propio niño y a los padres.

Existen numerosos miedos comunes en la infancia, se denominan miedos evolutivos ya que son son universales y forman parte del desarrollo del menor. Por lo tanto, es muy posible que en función de la edad que tenga el niño, estén presentes unos u otros miedos. Por esto no debemos preocuparnos ya que como se ha dicho anteriormente es algo habitual y suelen remitir con el paso del tiempo. Aún así, los miedos que suelen ser más comunes y perceptibles por los padres o que más les preocupan son el miedo a separarse, a los ruidos fuertes y a la oscuridad. De todas formas es importante señalar que si estamos muy angustiados por un miedo que presenta el niño siempre podemos acudir al psicólogo para que éste os oriente sobre lo que esta ocurriendo y sobre las posibles formas de solucionarlo.

Dentro de los miedos normales que se dan durante la infancia, encontramos los siguientes en relación a la edad:


EDAD

SITUACIONES ATEMORIZANTES

0 -6 meses


Pérdida súbita de soporte (base de sustentación), ruidos fuertes.


7 -12 meses


Miedo a las personas extrañas, miedo de los objetos que surgen súbita e inesperadamente.


1 año


Separación de los padres, retrete, heridas, personas extrañas.




2 años



Multitud de situaciones que incluyen ruidos fuertes (aspiradoras, sirenas, alarmas, camiones, tormentas, etc.), animales (ej.: perros grandes), oscuridad, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal.



3 años


Máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.


4 años


Separación de los padres, animales, oscuridad, ruidos (incluyendo los nocturnos).


5 años


Animales, separación de los padres, oscuridad, gente "mala", lesiones corporales.



6 años


Seres sobrenaturales (fantasmas, brujas, etc.), lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.



7- 8 años


Seres sobrenaturales, oscuridad, miedos basados en sucesos aparecidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.



9 -12 años

Exámenes escolares, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, oscuridad (en porcentaje pequeño).



-¿A qué edad y por qué empiezan estos miedos?

Como se ha dicho anteriormente, en función de la edad del niño nos encontraremos que unos u otros miedos están más o menos presentes. Por lo tanto, podemos decir que los miedos están de forman natural desde que el niño nace como es el caso del miedo a los ruidos.

Sin embargo los miedos nocturnos es común que surjan  alrededor de los 3 años  cuando aparece con frecuencia el miedo a la oscuridad  y, más adelante, a los fantasmas,  las brujas, lesiones en el cuerpo o a estar solos. Todos estos miedos son evolutivos, es decir son parte normal del desarrollo del niño y reflejan la forma en la que el niño entiende y percibe el mundo. Conforme se va haciendo mayor sus habilidades para pensar le permiten entenderlo mejor y los miedos disminuyen o cambian.

Aún así, en muchas ocasiones el miedo a la oscuridad puede terminar generando miedo a otros personajes fantásticos como por ejemplo los monstruos ya que el niño debido al miedo puede interpretar que determinado ruido se debe a la existencia de fantasmas, monstruos, etc. Aunque muchos padres se sienten angustiados cuando esto ocurre podemos decir que no es una señal de alarma  ya que es normal que al niño le cueste interpretar los sonidos que ocurren en la oscuridad por la noche y  que piense por lo tanto que esos ruidos se pueden deber a estos seres ya que forman parte de su miedo.

  Autoras: Marina Brunete, Alejandra Mohamed (Terapeutas del CPA) y Yolanda Bezares

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